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Claves de la Digitalización Minera: Automatización, Electromovilidad y también Capital Humano

No sólo de máquinas vive la revolución tecnológica minera. Junto con modificar las bases culturales de su modelo de negocios, el sector debe perfeccionar a su personal y preocuparse de que el mundo académico cubra adecuadamente las necesidades de nuevo talento, porque sin sus aportes, el actual proceso de transformación sería inútil e improductivo.

Hemos visto como el impacto del análisis estratégico de los enormes volúmenes de “data” generados en una actividad minera, es el primer paso para su Transformación Digital eficiente.

A partir de esta base teórico-práctica y del uso de herramientas, como Analítica Avanzada e Inteligencia Artificial, orientadas a estudiar e interpretar correctamente estos datos, las empresas del sector pueden dar correctamente los siguientes pasos en su desarrollo.

Y este contempla, por cierto, la incorporación de nuevas y mejores tecnologías en los diferentes procesos de extracción y producción, para optimizar el rendimiento, reducir costos y, finalmente, aumentar la competitividad ante la creciente demanda de los cada vez más exigentes mercados internacionales.

Un proceso en el que, afortunadamente, los principales actores ya han dado pasos seguros y concretos, en especial desde la gran minería, donde Codelco fue uno de los pioneros en avanzar hacia esta nueva dimensión tecnológico-analítica.

En su momento, la capacidad visionaria de la cuprífera estatal impulsó revolucionarios cambios que hoy se replican exitosamente en los demás protagonistas del sector, posicionando a Chile en un plano de liderazgo que, de todos modos, requiere de mayor esfuerzo para alcanzar los niveles de I+D presentes en otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Y si bien las realidades no son iguales en todo el sector, especialmente en la mediana y pequeña minería, “cada día vemos más empresas interesadas en distintos aspectos de la Transformación Digital”, explica Francisco Pizarro, del Centro de Innovación UC.

“Con este fin -precisa el académico-, IoT (que no es más que la toma de datos con sensores conectados a internet) y el manejo de la Data en la nube, representanuna de las primeras fases de implementación, que vemos fundamentalmente a nivel de planta. Pero la Digitalización de Procesos va más allá de la planta, incluso más allá de los procesos extractivos. Hoy estamos viendo como el análisis de Big Data permite eficientar los procesos de reclutamiento, atracción y retención de talento en la organización, tanto a nivel de operadores como de proveedores de la gran minería. Esto es sólo por mencionar los aspectos de gestión de información, pero a eso hay que agregar todos los esfuerzos de Automatización que se están llevando a cabo en múltiples niveles, desde control inteligente de equipos a vehículos autónomos y control remoto”.

Un esfuerzo que para Cristián Sánchez, académico de la Universidad Central, requiere de inversiones elevadas y no permite errores. “Las compañías grandes ya se transformaron digitalmente y si es que no, están en proceso; y las medianas y pequeñas deberán apuntar hacia ese vector”, enfatiza.

Decisiones que hoy son apoyadas y acompañadas decididamente por los proveedores de productos y servicios TI, en la medida que se busca alcanzar el objetivo básico de posicionar no sólo al sector, sino también al país, en un sitial de mayor competitividad estratégica.

Para Carlos Valencia Vera, de Epiroc Chile, esto implica que nuestro país “se encuentra a un gran nivel (de tecnologización)”.

“Codelco (por ejemplo) -destaca el ejecutivo-, tiene planes de inversión en sus proyectos que incorporan la tecnología y la Automatización de las operaciones. Otras grandes compañías se encuentran en diferentes niveles de implementación de tecnología para la perforación de gran diámetro en minería de superficie. La operación teleremota de equipos Pit Viper, ya es una realidad en Chile. Y otros importantes clientes se encuentran en etapa de instalación de kits que permiten la operación full autónoma más equipos. Así también, en minería subterránea hay más empresas ya preparadas para trabajar con equipos de perforación teleoperados y también para digitalizar todas sus operaciones. En nuestra experiencia hoy Chile es uno de los países más importantes para la implementación de tecnología de Automatización y Digitalización”, asegura.

Esfuerzo que, a juicio de José Orlandini, de Sonda, debiera ser aún más intenso y decidido, pues “la industria minera en Chile está en el promedio mundial (de Automatización y Digitalización). No está demasiado atrasada, pero tampoco logra que el uso intensivo de tecnologías le permita tener una ventaja competitiva relevante, aunque hay algunas empresas que han desarrollado proyectos vanguardistas e importantes, como Codelco, Antofagasta PLC, Escondida y Doña Inés de Collahuasi (Anglo American), entre otras”, manifiesta.

Algunos ejemplos

Además de los grandes camiones autónomos que ya operan diversos minerales de nuestro país, tanto en el sector público como privado, hay otros equipos que se suman a este proceso de transformación.
Por ejemplo, destacan los sistemas Advanced Boomer Control que entregan Control computarizado total para generar planes de perforación más eficientes, de acuerdo con los análisis ya realizados de la “data” respectiva, y que el equipo ejecuta en forma automática.

Otros sistemas permiten a diversos equipos electrónicos conectarse remotamente para mejorar, por ejemplo, el proceso de chancado y el cuidado de los equipos (que se adaptan en forma automática a las condiciones de trabajo).

También es posible realizar operaciones de perforación más homogéneas y efectivas, con dispositivos robotizados y operados a distancia, que incrementan la producción, protegen a los operadores humanos sacándolos de la primera línea de riesgo y, además, obtienen una baja muy importante en los costos de mantenimiento, debido a que el equipo informa oportunamente y sin retrasos el
momento exacto en que debe ser sometido a revisión o reparación.

Esto implica llevar la operación de la mina al siguiente nivel. Con la consiguiente maximización de la operatividad general y la optimización en la seguridad de todas sus operaciones. Es decir, control absoluto, máxima eficiencia y cero accidentes.

Asimismo, más allá de la disrupción tecnológica, hoy es posible aplicar una eficiente continuidad analítica de los desarrollos implementados hasta la actualidad, consiguiendo una mejor retroalimentación de las respectivas mejoras para así proyectar nuevos aportes que incrementarán aún más la eficiencia general.

A su vez, la utilización de las nuevas TI permite concebir modelos de acción y prevención, en teoría, cien por ciento efectivos. También contribuirá a generar nuevas herramientas, combinando las capacidades y ventajas tecnológicas de todo lo nuevo, forjando un círculo de soluciones, recomendaciones y acciones en constante perfeccionamiento.

Esto se traduce no sólo en nuevas herramientas, sino también en experiencias integradoras para lograr una visión más global y eficiente del negocio, extendiendo y aprovechando la complejidad de todos los procesos empíricos anteriores.

Esta “Cuarta Revolución Industrial” promete, asimismo, que la minería avance muy pronto hacia sistemas ciberfísicos, donde cada elemento tendrá vida propia con su propio sistema de toma de decisiones, basado en algoritmos que “aprenderán” por sí mismos, ante la acumulación de experiencia y el respectivo análisis continuo de la “data”.

También será posible efectuar la transición desde un clásico modelo integrado a otro descentralizado, donde los yacimientos operarán individualmente, pero a la vez integrarán datos de las demás para mejorar su propia gestión.

Para ello será indispensable mejorar la interoperabilidad de los sistemas, incorporando toda la información obtenida a partir de sensores y módulos, lo cual permitirá mejorar en múltiples ambientes el control de la gestión operativa de la mina.

A su vez, la mejora de las comunicaciones inalámbricas permitirá aumentar la conectividad entre sensores y equipos, incluyendo nuevas y mejores señales de video. Este desafío implica disponer de redes estables, con mayor ancho de banda y tolerancia a las fallas.

También la minería podrá beneficiarse cooperativamente de la nueva Electromovilidad, pues en la medida que estas tecnologías crezcan, podrán ser incorporadas en nuevas líneas de equipos eléctricos autónomos, de modo que el equipamiento al interior de los yacimientos sea, en un futuro muy cercano, impulsado sólo por baterías.

Una tendencia que será extensiva a todas las grandes áreas operativas, incluyendo camiones, palas, perforadoras, chancadoras y, en definitiva, todo equipo minero que requiera de energía.

Esto no sólo permitirá hacer más eficiente la producción, sino que contribuirá decisivamente a la sustentabilidad de toda la cadena de valor del negocio minero, pues para contar con equipos autónomos eléctricos, se requieren más baterías de litio y más conductores de
cobre; que a su vez fomentarán la construcción de nuevas plantas de generación de energía solar, incluso dentro de los propios yacimientos, que retroalimentarán a toda la cadena económica construida sobre la base de los minerales “verdes” y “circulares” del Siglo XXI.

El capital humano

Sin embargo, en la medida que la tecnología se sigue perfeccionando y la minería se introduce de lleno en la Revolución Digital, van apareciendo otros nuevos desafíos. Uno de ellos es el correcto aprovechamiento del talento humano, el cual se ve, de pronto, ante la disyuntiva de sumarse a este cambio o ceder su puesto de trabajo a una máquina o un algoritmo.

Aunque los especialistas concuerdan en que los escenarios apocalípticos de pérdidas masivas de empleos son más propios de la ciencia ficción, sí preocupa el hecho de que las empresas puedan estar retrasadas en la incorporación plena de su capital humano al proceso de transformación cultural, dado que sin su aporte, toda la inversión y desarrollo queda en nada.

En tal sentido, la doctora Carol Hullin, con un posdoctorado en Inteligencia Artificial de la Universidad de Melbourne Australia, y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Temuco, manifiesta que este proceso de cambio “no debe ser traumático, sino culturalmente equilibrado y con respeto a las personas”.

“Hay que integrar a los trabajadores desde el primer momento -enfatiza la docente e investigadora-, para que no se sientan desplazados y puedan colaborar efectivamente con el cambio. Lo importante, en este punto, es tener una mirada social más que empresarial, porque las personas son el capital más importante, y sin ellos cualquier proceso estará destinado al fracaso. Además, hay que ofrecer nuevas y más oportunidades de capacitación e integración, para que ese trabajador no sienta que están simplemente reemplazándolo por máquinas”.

En este aspecto, existe plena conciencia de que se deben fortalecer los liderazgos internos, tanto gerenciales como de supervisores, para que estos líderes puedan convocar a los trabajadores y sumarlos al esfuerzo conjunto.

“Si los líderes no impulsan el cambio no habrá transformación. Y son ellos los que precisamente deben impulsar y fortalecer esta mirada social de integración, empatía y solidaridad con la fuerza laboral, para que sus componentes, que son personas valiosas, sientan, efectivamente, que se les están entregando nuevas herramientas y oportunidades para crecer y desarrollarse”, detalla la doctora Hullin.

El presidente de ACTI, Raúl Ciudad, concuerda con esta visión, enfatizando que “se debe capacitar a toda la fuerza laboral actual, para que pueda reinsertarse en el nuevo marco digital que implementarán las empresas”.

“Los trabajadores, en suma, deben digitalizarse primero. Un minero que sepa usar las nuevas herramientas tecnológicas no sólo cooperará decisivamente con el desarrollo de su actividad y del sector, sino que también podrá mejorar su calidad de vida y ambiente laboral”, subraya el directivo.

El desafío curricular

Otro de los grandes desafíos que reconocen hoy todos los especialistas, es la necesidad de formar y entrenar a nuevos profesionales que manejen adecuadamente las características de la actual revolución digital. Y no sólo desde el punto de vista de los contenidos teóricos o de la destreza técnica, sino también de la capacidad para sumarse a los cambios culturales que implica convivir con nuevos sistemas automatizados, data centers, algoritmos de inteligencia artificial o la Internet de las Cosas, que pueden alterar por completo el ecosistema laboral.

En tal sentido, el sector debe optimizar significativamente su gestión de competencias, lo cual implica también el desarrollo de nuevas mallas curriculares en la educación superior, donde se desarrollen y profundicen las nuevas habilidades y conocimientos necesarios para afrontar exitosamente la Transformación Digital.

Así lo creen desde la empresa privada, cuyos principales actores han comenzado a sumarse al proceso formativo, colaborando con las instituciones de educación superior para impulsar nuevos programas de estudio que permitan contar con más profesionales y técnicos preparados para estimular la plena Transformación Digital de la minería.

Al respecto, Carlos Valencia Vera, gerente de Automatización de Epiroc Chile, resalta el hecho de que en Chile “hay mucho potencial, (porque) hay muy buenos ingenieros, pero no enfocados en la minería. La minería presenta condiciones muy distintas a las acostumbradas por la tecnología en otras industrias, lo que plantea un desafío muy interesante. Centros de innovación y desarrollo de tecnología están cada día más inmersos en la minería, trabajando con las grandes compañías en sus memorias, tesis y desarrollos. Es claro también que la minería debiese ser parte de todas las mallas curriculares de las Ingenierías”.

A su vez, José Orlandini, de Sonda, considera que “desde el punto de vista de las TI, el efecto de la capacidad formativa actual es similar en la minería que en el resto de las industrias.

“La capacidad formativa basal en Chile parece ser razonable – argumenta-, pero todavía es insuficiente la capacidad formativa para la evolución de los profesionales de TI que ya están trabajando al ritmo de desarrollo de las nuevas tecnologías, de manera que puedan adquirir nuevos conocimientos en forma permanente durante su vida laboral”.

Frente a este escenario, las universidades, institutos y centros de formación técnica expresan su confianza en que ya se están dando los pasos adecuados para suplir estas carencias.

Así lo asegura el ingeniero civil en minas y académico de la Universidad Central, Cristián Sánchez, quien cree que “las universidades están comenzando a entender que la formación disciplinaria cambiará a multidisciplinaria”.

“Los proyectos -agrega- hoy son multidisciplinares; por lo tanto, se requiere una formación que permita tener conocimientos en diversas áreas de la ingeniería, logrando esta interacción que se produce entre la informática y la minería. La Universidad Central lo tiene instaurado en nuestra Facultad de Ingeniería y Arquitectura”, comenta.

Un punto de vista con el que concuerda Francisco Pizarro,  Subdirector de I+D con la Industria del Centro de Innovación UC, quien reconoce que “las universidades están activamente actualizando sus programas académicos, tanto a nivel de pregrado como de posgrado, y en educación profesional y continua para responder a las necesidades de la industria”.

“Ejemplo concreto de esto -explica- son los programas académicos asociados a las facultades de ingeniería y matemática en la Universidad Católica, que hoy se están entregando a través del Departamento de Ciencia de la Computación y del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional. Nosotros vemos una demanda creciente por estos alumnos, desde la banca, retail, y también desde la minería”, concluye.