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Asma: La enfermedad de los silbidos

En los casos más severos, cada vez que una persona asmática respira, se escuchan “pititos o silbidos” en la parte alta del pecho, debido a la obstrucción de los bronquios o tubos por donde pasa el aire.

Por Dra. Jenice Yáñez Reinoso, directora de Comunicaciones de ANSCO Regional Antofagasta.

Desde 1998 se celebra el Día Mundial del Asma, y como cada año se realiza el primer martes de mayo, en esta oportunidad se celebra el 7 del presente mes. Se trata de un evento organizado por la Iniciativa Global para el Asma (GINA), para mejorar la concientización y el cuidado de esta enfermedad en todos los países, a fin de que quienes la padezcan la mantengan bajo control, llevando una vida saludable sin limitaciones.

Así, hace varios años el lema ha sido “Puedes controlar tu Asma” (You can control your Asthma), frase que pretende estimular a los pacientes a tomar parte activa en el control de su enfermedad.

Hoy, la GINA utiliza la palabra STOP con su símbolo internacional para indicarnos que hay que parar el Asma, y donde cada una de siglas entrega “claves” de cómo se puede detener o controlar esta enfermedad:
Síntomas (que hay que valorar).
Testar la respuesta que se obtiene con la medicación y medidas ambientales.
Observar y evaluar al paciente de forma continuada.
Proceder a ajustar el tratamiento y las medidas de control ambiental.

Definición de la enfermedad

El Asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias y que a veces se presenta en personas con susceptibilidad genética.

Esta inflamación ocurre en los tubos que conectan la nariz, la garganta y la boca con los pulmones. Así la tráquea y los bronquios  -que por diferentes causas se inflaman-, hacen que se aumente el grosor de la mucosa que reviste y lubrica el interior de estos tubos, lo que produce una disminución del espacio para la circulación dentro de ellos y al haber menor espacio, se genera la dificultad respiratoria que es el acceso más difícil del aire a los pulmones (“disnea”).

 

También se genera mayor cantidad de mucosidad transparente -como la clara de huevo-, lo que produce más dificultad para la entrada y la salida del aire.

Dicha reacción inflamatoria puede ser producida por el frío, por alergia a ciertos alérgenos como el polen, el polvo y los ácaros del polvo (gérmenes microscópicos que habitan en las superficies con felpa como las alfombras y los peluches).

Además, un esfuerzo físico importante o por un estrés que desencadena una Crisis de Asma.

Síntomas

Los síntomas principales del Asma son: sensación de falta de aire, tos, respiración ruidosa y silbidos en el pecho. Cuando los síntomas son más severos la persona puede tener fatiga, somnolencia, dificultad para hablar y para dormir.

Cuando el Asma aparece en la adultez

¿Qué hacer si nunca en su infancia padeció de Asma y ahora que tiene 25, 35 o 45 años, repentinamente tiene esta dificultad respiratoria, sintiendo que le cuesta respirar, como si no se llenaran de aire sus pulmones cuando va a ciertos sitios o comparte con determinados animales? En este caso, debe acudir a su médico habitual o de cabecera. El especialista revisará su historia clínica, le efectuará un examen físico y le hará unas pruebas de función respiratoria y test de alergias para determinar si es asmático. Si lo es, le indicará un tratamiento de “Asma Bronquial”. Cabe destacar que de adulto una persona puede iniciar un proceso de “Asma Bronquial”, el que puede durar algunos minutos o varias horas con dificultad respiratoria, en los casos graves.

¿Qué es una Crisis de Asma?

Es un cuadro de Asma, pero mucho más severo, más intenso. Es un Asma grave, donde los síntomas de esta enfermedad son angustiantes. Hay una gran dificultad respiratoria. Cada vez que la persona respira se escuchan “pititos o silbidos” en la parte alta del pecho, esto, porque los tubos o bronquios por donde pasa el aire están tan obstruidos, tan cerrados, que al pasar con mucho esfuerzo el aire hace este ruido. En esos casos se recomienda que el paciente se inhale varias veces, cada 10 minutos, y sea trasladado lo antes posible a una unidad de emergencia para que allí sea sometido a un tratamiento intensivo con corticoides endovenosos, tratamiento inhalatorio y oxigenoterapia. Generalmente, después de estas crisis los pacientes pueden retomar sus actividades normales y realizar actividad física, pero siempre y cuando sigan su tratamiento crónico con inhaladores y corticoides. Es un tratamiento crónico, pues el Asma es una enfermedad crónica, que con los cuidados pertinentes puede ser llevada muy bien.

También existe el “Asma Intrínseco” que en la edad adulta es originada por cuadros infecciosos respiratorios.

En tanto, en la población infantil el “Asma Bronquial” es la enfermedad crónica más frecuente (y más en niños que en niñas). No obstante, estudios demuestran que uno de cada tres niños sanará del Asma en la adultez.

Prevención y tratamiento

Como son los alérgenos los principales causantes del Asma en los niños, se debe evitar la exposición al polvo, los ácaros, al polen, al humo del tabaco, a la polución. En especial, recomendamos a los padres no fumar, ya que el tabaco queda impregnado en la ropa aun cuando fumen en espacios abiertos. Hay un dicho: “Padre fumador, niño tosedor”.

Dentro del tratamiento del Asma en los adultos, es muy importante el manejo ambiental, evitando los alérgenos conocidos (ya mencionados) y los irritantes respiratorios.

Además, en todas las personas asmáticas, hay que evitar los síntomas y la inflamación de la vía aérea respiratoria mediante el uso de broncodilatadores en inhalador y corticoides.

En realidad el Asma no tiene un tratamiento definitivo, pero con los controles médicos y los medicamentos apropiados, se puede llevar una vida normal.