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Litio en Chile: Realidad que supera al mito

Más allá de las creencias populares, la explotación del nuevo “oro blanco” ofrecerá oportunidades únicas a la economía chilena, en la medida que los diversos sectores comprendan que nuestra minería, pública y privada, tiene el talento, la capacidad y la experiencia para asumir el desafío de incorporarlo en forma efectiva y sustentable al portafolio productivo nacional.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, y aunque parezca paradójico, dada su actual definición como “producto de valor estratégico”, el litio es hoy un recurso muy abundante y con reservas presentes en todo el mundo.

De hecho, sus existencias mundiales alcanzan para abastecer más de 300 veces la demanda estimada hacia 2028, la cual alcanzaría un máximo de 930.000 toneladas, si la Electromovilidad y generación de energías limpias elevan su ritmo de crecimiento al 15% anual.

En este escenario, y pese a la gran competencia internacional, Chile tiene una posición privilegiada. Según reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos, United States Geological Survey (USGS), nuestro país cuenta con el 48% de las reservas mundiales conocidas de este mineral no metálico, equivalente a 85 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente.

Esta certeza geológica, que confirma la generosa riqueza minera chilena, plantea el primero de diversos mitos relacionados con la producción nacional de litio: que nuestro país ocupará siempre el primer lugar en esta cadena.

La realidad se encargó de desmentir muy rápido esta “mitología”, porque a pesar de ser durante casi dos décadas el principal productor mundial, Chile perdió en 2018 su liderazgo ante Australia.

El país oceánico, gracias a dos nuevos y gigantescos proyectos de extracción, hoy ocupa el primer lugar, con 18.700 toneladas de litio contenido, que representan el 43,5% del portafolio internacional.

A pesar de “dormirse en sus laureles”, Chile mantiene la segunda posición con 14.100 toneladas que corresponden al 35%.

¿Y es este el único antecedente que amenaza al mito del “primer lugar eterno”? Ciertamente no, pues en el mismo continente americano, otros países como Perú, Bolivia e incluso Argentina también han reconocido acertadamente el creciente valor que tiene el llamado “oro blanco” para el desarrollo tecnológico moderno; y han acelerado los procesos de prospección y estudio para explotar en forma rápida y eficiente sus propios yacimientos.

Al respecto, Álvaro Merino, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), comenta que “Chile, al poseer una de las mayores reservas del mundo, debe aprovechar mejor este escenario de manera inmediata. Y, si es posible, incorporar un mayor valor agregado a este producto, por ejemplo, fabricando cátodos para baterías”.

“Nuestro país -enfatiza Merino- tiene actualmente una ventaja competitiva en la extracción y procesamiento de litio. En el Salar de Atacama están las mayores y mejores reservas de litio, y las salmueras ahí poseen altas concentraciones de mineral, una relevante ventaja competitiva respecto de otras regiones del mundo”.

“A esto -agrega el ejecutivo-, se suman bajos costos de procesamiento, debido a su muy buena distribución de iones. Asimismo, tiene excelentes índices de evaporación y permite operar todo el año debido a sus excepcionales condiciones climáticas. Todo esto, junto a la cercanía a los puertos, lo sitúan como la fuente más relevante para obtener litio a nivel mundial”.

Una visión estratégica que comparte el ministro de Minería, Baldo Prokurica, quien enfatiza que “el desarrollo del litio es una oportunidad para el país, dadas las ventajas que tiene Chile en el desarrollo de esta actividad económica”.

El secretario de Estado destaca, además, las “reglas claras e institucionalidad sólida de nuestro país”, las cuales -a su juicio- son “fundamentales para los inversionistas”.

“En esa línea -precisa-, como Ministerio de Minería, estamos trabajando para poder entregar las mayores certezas normativas a quienes quieran explorar y explotar un proyecto de litio”.

Para el ministro Prokurica, las favorables perspectivas de esta industria permitirán que nuestro país se mantenga “como uno de los mayores productores de litio en el mundo, proyectándose una producción de 240.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, al año 2022”.

“En cuanto al litio como mineral estratégico -añade-, se espera que se transforme en cinco años en un subsector de la economía con un nivel de exportaciones similar a la industria del vino, con envíos al exterior en torno a los US$ 2.400 millones anuales”.

En la actualidad, según las estadísticas de la Sociedad Nacional de Minería y ProChile, lo envíos de litio totalizan cerca de US$ 900 millones, que representan alrededor del 7% del mercado mundial, estimado en US$ 12.000 millones a diciembre de 2018.

¿El nuevo tesoro de Chile?

Otro de los mitos, acrecentado por el actual escenario de vorágine informativa, es el rol del litio como eventual “reemplazo del cobre”. En tal sentido, la creencia popular estima que, dado el eventual agotamiento de las reservas del metal rojo, el litio será la nueva “riqueza de Chile”.

Sin embargo, este mito también se desploma ante el actual rumbo de la industria y la revolución digital. Más aún, todo indica que en el futuro cercano (e incluso ya en el presente), tanto el cobre como el litio están llamados a ser conjuntamente, sumando además a otros actores como el cobalto y las “tierras raras”, los minerales del futuro. Para el gerente de Estudios de Sonami, se debe tener presente además, que “el litio y el cobre son dos mercados de diferente tamaño”.

“La producción mundial de litio -detalla el ejecutivo-, medida como carbonato de litio equivalente, es de alrededor de 250 mil toneladas, de las cuales Chile produce 35%, con un monto cercano a US$ 3.000 millones. Mientras que la producción mundial de cobre, es de 24 millones de toneladas, estimándose un mercado de US$ 160.000 millones. Es decir, 53 veces el tamaño del mercado del litio”.

De acuerdo con los estudios de Sonami, si se proyectan ambos mercados a diez años, la situación se nivelaría un poco, pero el del cobre seguiría siendo 16 veces mayor al del litio.

Este escenario refleja, para Álvaro Merino, la necesidad de impulsar más la producción nacional de ambos minerales. “De lo contrario, seguiremos cayendo en la escalera de producción, cediendo lugares a países que sí están dispuestos a invertir en toda su minería nacional”, enfatiza.

Desde el ministerio de Minería, en tanto, se enfatiza que el Gobierno sí está impulsando el ascenso de Chile en la cadena de valor mineral, teniendo como objetivo que “empresas de manufactura de cátodos de litio u otros productos puedan instalarse en el país”.

En la cartera destacan, asimismo, que en el marco de ese proyecto los nuevos contratos suscritos por Corfo con las empresas Albemarle y SQM tienen una cláusula que estipula que el 25% de su producción de litio se ofrecerá, a precio preferente, a aquellas compañías manufactureras instaladas en Chile que estén dispuestas a agregar valor.

“En 2017 -precisa el ministro Baldo Prokurica-, Corfo realizó una convocatoria para dar valor agregado al 25% del litio producido por Albemarle, seleccionando tres proyectos que invertirán US$ 754 millones en Chile y así industrializar este metal en el norte del país. Se espera que estas compañías (Molymet; Samsung SDI Co y Posco de Corea del Sur, y Sichuan Fulin Industrial Group, de China) produzcan cerca de 58.000 toneladas de materiales para cátodos de baterías”.

“En cuanto al 25% de la producción de litio de SQM destinada para la industria local, Corfo se encuentra preparando la próxima licitación con el objeto de darle, igualmente, valor agregado”, detalla el secretario de Estado.

Así, la combinación de estas variables plantea un escenario de amplias oportunidades de crecimiento, en la medida que todos los sectores las reconozcan y asuman efectivamente que la minería nacional está preparada para enfrentar el desafío.

“Si en el pasado ocupamos el liderazgo en este mercado, ¿por qué hoy no podríamos hacerlo otra vez?. Debemos recordar que en 2000 Chile producía alrededor de dos tercios de la oferta mundial de litio, participación que fue disminuyendo paulatinamente hasta alcanzar el 35% de la actualidad. (Sin embargo) tenemos la competencia y capacidad de nuestros trabajadores, técnicos, profesionales y empresarios para retomar el sitial que Chile ostentó hasta hace unos pocos años atrás, pero debemos invertir para alcanzar dicho objetivo”, precisa Álvaro Merino.

Desde el Ministerio de Minería se plantea, a su vez, que Chile se encuentra “preparado para asumir un desafío ambicioso en materia de litio, ya que tiene todas las condiciones para ser competitivo en materias de Electromovilidad, producción de litio y fabricación de productos con valor agregado”, agrega el jefe de la cartera.

“En ese contexto -enfatiza el ministro Prokurica-, el país cuenta con las mayores reservas de litio del mundo; el salar de Atacama es un depósito que presenta condiciones únicas para explotar este mineral (alta concentración de litio en su salmuera, clima seco, escasas precipitaciones y presencia de subproductos como el potasio); Chile tiene 63 sistemas salinos; contamos con un Gobierno pro inversión y económicamente estable; tenemos puertos con acceso directo a Asia y otros países; y existen políticas para dar valor agregado a la producción de litio, entre otros”.

El personero de Gobierno agrega, asimismo, que en Chile “existen 63 sistemas salinos, 45 salares y 18 lagunas salinas, y explotamos litio solo en el salar de Atacama; por lo que el país dispone de diversas fuentes potenciales para producir más litio en el futuro”.

Asimismo, desde la cartera se espera que las empresas estatales también puedan producir litio, sumándose de este modo a la generación de nuevas vías de desarrollo para el país.

“En esta línea, vemos con muy buenos ojos las decisiones de los directorios de Codelco y Enami, quienes anunciaron el inicio de la explotación de litio en los salares donde estas empresas tienen pertenencias mineras”, precisa el secretario de Estado.

Como parte de los esfuerzos realizados para incentivar la inversión en este mercado y generar nuevos proyectos, el Ministerio de Minería lanzó (en el marco de la reciente feria PDAC 2019 realizada en Canadá) el libro “Chile, país de oportunidades en inversión y desarrollo”. Allí se detallan 32 proyectos de mediana minería, entre los que destacan, por primera vez, cuatro iniciativas de litio.

“Esto busca demostrar a los inversionistas el gran potencial que tiene el país en el ámbito de los metales que son demandados por la industria de la Electromovilidad, como cobre, litio y cobalto”, destaca el ministro Prokurica.

¿Sólo Electromovilidad?

El último mito que se extiende entre el público nace de la falta de información, porque más allá del impacto real de la Electromovilidad, el litio es, ciertamente, un mineral con bastantes aplicaciones más que sólo producir baterías de teléfonos inteligentes, computadores, autos y buses.

De acuerdo con los estudios de Sonami, el litio tiene hoy los siguientes usos:

Grasas lubricantes: Estos materiales, fabricados a partir de hidróxido de litio (LiOH), se utilizan en todo tipo de transportes, tanto industriales como militares.

Industria del vidrio y cerámica: Al agregar óxido de litio (Li2O) como aditivo, se disminuye el punto de fusión; se mejoran las propiedades de escurrimiento del material fundido, y se reduce el coeficiente de expansión térmica del producto terminado.

Sistemas de aire acondicionado y control de humedad: El bromuro de litio (LiBr) y el cloruro de litio (LiCl) en forma de salmueras, tienen excelentes propiedades higroscópicas que les permiten absorber la humedad del aire.

Industria del aluminio: Adicionar carbonato de litio (Li2CO3) al baño de criolita para la obtención de aluminio (mediante electrólisis de sales fundidas) disminuye el punto de fusión, permitiendo menor temperatura de operación. Se aumenta la productividad, se reduce el consumo de energía y se emite menos flúor al ambiente.

Medicina: El carbonato de litio (Li2CO3) se usa, en pequeñas dosis, en el tratamiento de síndromes depresivos.

Caucho sintético: Los compuestos órgano-litio (n-butil-litio) se usan como catalizadores de polimerización iónica para obtener cauchos especiales, empleados en la manufactura de neumáticos de alta duración.

A este extenso grupo de aplicaciones se suma la opción de producir Energía Renovable No Convencional (ERNC), mediante plantas termosolares de concentración, como la existente en Cerro Dominador, Región de Antofagasta.

Un campo de inversión recientemente potenciado por la ubicación de Chile en el “Top 15” del ranking RECAI (Renewable Energy Country Attractiveness Index), elaborado por la consultora internacional EY, que lo sitúa como el mejor país de Latinoamérica y uno de los más atractivos del mundo, para invertir en el desarrollo de ERNC. Un escenario donde la generación mediante ciclos termo solares ocupa un sitial de privilegio.

Al respecto, Álvaro Merino de Sonami destaca que “la energía solar y el litio están íntimamente relacionados, por cuanto este mineral juega, y con mayor razón en el futuro con el avance tecnológico, un rol clave en generación y almacenamiento”.

“En ambas industrias, energía solar y litio, Chile tiene ventajas competitivas muy relevantes respecto de otras regiones del mundo”, enfatiza el ejecutivo.

Desde el Ministerio de Minería concuerdan con esta visión, recordando que actualmente el Gobierno y Corfo se encuentran desarrollando el Instituto Chileno de Tecnologías Limpias, centro que estará situado en Antofagasta y será financiado con los aportes de SQM y Albemarle, según lo establecido en sus contratos con la Corporación de Fomento de la Producción.

Entre sus objetivos estará el desarrollo de nuevos materiales e innovaciones que agreguen valor al litio en la cadena de suministro de Electromovilidad, y además desarrollar tecnologías de energía solar fotovoltaica y de concentración, adaptadas a climas desérticos extremos a costo competitivo.

“En este sentido, es importante que el país, a través de este instituto y otros centros científicos, sea un agente activo en la investigación e innovación sobre la aplicación del litio en las sales solares o termosolares utilizadas en las plantas de energía solar”, destaca el ministro Baldo Prokurica.

“Chile es uno de los países líderes a nivel mundial en el uso e inversión de ERNC, considerando además el alto potencial que tiene el Desierto de Atacama, donde se encuentra la radiación más alta del mundo. Por ello, el desarrollo de nuevos usos para el litio, como insumo para las sales utilizadas en las plantas de energía solar, nos potencia como país, ya que entrega valor a dos importantes recursos naturales que tiene Chile, que es el propio litio y la enorme capacidad que tiene para producir energía solar, un recurso que será cada vez más demandado por su naturaleza no contaminante”, concluye el secretario de Estado.