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Resistencia a los antibióticos: Una amenaza global

Entre el 12 y 18 de noviembre se celebró la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antibióticos, para difundir el conocimiento sobre el problema de la resistencia a estos medicamentos y alentar prácticas óptimas entre la población, los profesionales sanitarios y los planificadores de políticas a fin de evitarlo.

Por Dra. Jenice Yáñez Reinoso, directora de Convenios y Capacitación de ANSCO Regional
Antofagasta.

Diego de 40 años, muy saludable, juega en el equipo de fútbol de su empresa y se cuida bastante. Hace cinco días ha estado tomando amoxicilina, medicamento que le indicaron en Urgencia por un cuadro de amigdalitis. Pero ve que los días han pasado y se siente peor. Su esposa le insiste en que tiene fiebre y no lo ve bien. Tosió toda la noche y se quejaba, por lo mismo le dice que consulte nuevamente en el hospital. Diego decide hacerle caso, porque no es capaz de ir a trabajar.

En Urgencia encuentran que le falta oxígeno y le solicitan exámenes y radiografía de tórax. Diego siente dolor cada vez que respira. Siente como una puntada en la espalda que le corta la respiración y está sudando y con calofríos.

Dos horas después, el médico revisa el resultado de sus exámenes de sangre, los que están alterados al igual que su radiografía. Finalmente es hospitalizado en la Unidad del Paciente Crítico. Su esposa está muy angustiada y sólo le informan que tiene una infección pulmonar extensa.

Tras 10 días y luego de pasar por varios tipos de tratamientos y muchos exámenes, es dado de alta. Le explican a él y a su esposa que tenía una bacteria que habitualmente produce infecciones respiratorias como la amigdalitis, pero que en su caso era una “cepa altamente resistente a la mayoría de los antibióticos y además muy agresiva”,  la cual le causó varios focos de neumonía en ambos pulmones y que fue necesario intentar varios esquemas diferentes de tratamiento hasta no tener los cultivos de la bacteria aislada. Pero afortunadamente, debido a su buena condición física y a unos antibióticos de amplio espectro, Diego pudo mejorarse.

Surgimiento de los antibióticos

En el año 1900, las primeras tres causas de muerte  en el mundo las ocupaban las patologías infecciosas. En 1928, Alexander Fleming descubrió la penicilina, iniciándose así la era moderna de los antibióticos  que disminuyó la mortalidad por enfermedades infecciosas en un 90%,  en los  países desarrollados, e incrementó la esperanza de vida en casi 30 años.

Los antibióticos se desarrollaron por la necesidad de controlar las infecciones causadas por bacterias. Han salvado millones de vidas, y además han supuesto una revolución en la medicina.

Usados actualmente para el tratamiento de las infecciones, son muy eficaces. Tienen un adecuado perfil de seguridad y una tasa de curación en los pacientes de más del 80%. Sin embargo, cada día  surgen nuevos agentes infecciosos y nuevos mecanismos de resistencia a los mismos, lo que es un problema creciente a nivel mundial. Esto ocurre cuando las bacterias mutan y se vuelven capaces de resistir los efectos de un antibiótico.

Así, el uso de antibióticos puede llevar a la resistencia. Al tomarlos, las bacterias sensibles mueren, pero los gérmenes “resistentes” pueden crecer, multiplicarse y propagarse a otras personas causando infecciones difíciles de tratar con esos antibióticos.

¿Cuáles son las causas de la resistencia bacteriana a los antibióticos?

El uso excesivo o innecesario de los antibióticos  en los seres humanos, en los animales, y en la productividad agroalimentaria han acelerado notablemente este proceso. En los hospitales existe un uso indiscriminado de antibióticos de amplio espectro y/o su administración en infecciones ambulatorias que en realidad no los requieren. Además, existe la automedicación de los mismos, incumplimiento de las dosis indicadas y falta de restricciones de venta en farmacias. También en los últimos años no hay desarrollo de nuevos antibióticos.

En la industria para alimentos de origen animal, hay un mayor consumo proporcional de antibióticos a nivel mundial. En algunos países,  el 80% del consumo total de antibióticos de importancia médica, se da en el sector animal; principalmente para estimular el crecimiento en animales sin ninguna enfermedad.

¿Qué está pasando con la resistencia a los antibióticos  en el mundo?

La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a niveles peligrosos, apareciendo bacterias que son sensibles sólo a un pequeño número de antibióticos, a las cuales se les ha denominado  “bacterias multirresistentes”. Y otras mutaciones en el ADN de estas bacterias han generado la aparición de bacterias “pan resistentes”, las que presentan resistencia a todos los  antibióticos disponibles actualmente.

En Estados Unidos, las bacterias multirresistentes infectan a unos dos millones de personas al año, de las que al menos 23.000 fallecen.

Las bacterias no respetan fronteras, y hoy el mundo está hiperconectado (comercio de alimentos y animales, viajes de turismo, salud y negocios, emigración, refugiados), y las cepas resistentes alcanzan cualquier lugar, por lo que el problema es global.

¿Cuál es el alcance del problema de la resistencia bacteriana?

Las consecuencias de una infección por gérmenes resistentes incluyen, entre otras, mayor duración de la infección; mayor mortalidad; hospitalizaciones más prolongadas; pérdida de protección en el uso profiláctico en cirugías (antibióticos que se administran antes de ellas para evitar infecciones) y otros procedimientos médicos, lo que incrementa el costo de la atención en salud.

La prevalencia creciente de  la resistencia a los antibióticos, tanto en seres humanos como en animales, amenaza con erosionar la economía mundial por las pérdidas de productividad y el incremento en los costos de tratamiento.

Tan serio y grave es este problema, que se estima que para 2050, de continuar la escalada de la resistencia bacteriana a antibióticos, las infecciones resistentes a fármacos serán la primera causa de muerte de la población humana, superando a cualquier otra patología actualmente prevalente.

¿Qué podemos hacer individualmente contra la resistencia a los antibióticos?

La resistencia a los antibióticos se acelera con el uso indebido y abusivo de estos fármacos, y con las deficiencias de la prevención y control de las infecciones.

Entre las acciones individuales que se deben realizar para evitar esta resistencia están:

• Tomar antibióticos únicamente cuando estos sean prescritos medicamente.
• No insistir en usar antibióticos si su médico tratante no lo estima necesario.
• Seguir siempre las instrucciones con respecto a su uso.
• No utilizar los antibióticos que le hayan sobrado a otros.
• Prevenir las infecciones lavándose frecuentemente las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, evitando el contacto cercano con enfermos, adoptando medidas de protección en las relaciones sexuales, y manteniendo las vacunaciones al día.
• Preparar los alimentos tomando como modelo las cinco claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS: Mantener la limpieza; separar alimentos crudos y cocinados; cocinar completamente; mantener los alimentos a temperaturas adecuadas y, si es posible, elegir alimentos para cuya producción no se hayan utilizado antibióticos con el fin de estimular el crecimiento ni de prevenir enfermedades en animales sanos.

¿A nivel global como se enfrenta  la resistencia bacteriana?

El progreso de la resistencia bacteriana a los antibióticos es inevitable, pero se puede retrasar. Se trata de una crisis global que afecta a todo el planeta, frente a la cual no son suficientes las medidas a nivel local o nacional.

La Alianza Mundial para la Investigación y el Desarrollo de Antibióticos, es una causa conjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la iniciativa de Medicamentos para las Enfermedades Desatendidas, que fomenta la investigación y el desarrollo mediante colaboraciones públicas y privadas, cuya meta planteada para el año 2023 es crear nuevos tratamientos mediante la mejora de los medicamentos ya existentes y acelerando la entrada de nuevos antibióticos.

La OMS recomendó una reducción general del uso de todas las clases de antibióticos de importancia médica en animales destinados a la producción de alimentos, así como la restricción completa de estos fármacos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades sin diagnóstico previo. En tanto, en la Unión Europea están prohibidos, pero aún muchos países no han adoptado esta medida.