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Proyectos mineros en Chile: Cartera limitada que aboga por más diversidad

A pesar de que actualmente existen 44 iniciativas en diversas fases de desarrollo y por más de US$ 65 mil millones, la escasez de proyectos greenfield es, para los especialistas, una muestra patente de pérdida de competitividad, que puede llevarnos a una fuerte crisis en las próximas décadas.

El sector minero nacional, aún representa el principal sustento económico de Chile, a pesar de los constantes  vaivenes del mercado internacional y la prevalencia de una política de Estado con escasa visión estratégica, según afirman los especialistas de la industria.

De este modo, según las estadísticas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), durante los últimos 12 años se han materializado 46 proyectos, valorados en US$ 36.159 millones, de los cuales 92,3% corresponde al sector cuprífero.

Y si bien el metal rojo continúa siendo la principal fuente de la riqueza minera nacional, en el reciente quinquenio se observa un incipiente grado de diversificación de las oportunidades de  inversión de otros minerales, lo que, a juicio de los expertos de Cochilco, podría convertirse en una positiva señal de modernización.

Conclusión que no comparte el CEO de Metaproject Chile, doctor en Economía Minera y ex director de la Empresa Nacional de Minería (Enami), Manuel Viera, quien señala que hoy Chile ha perdido terreno frente a otros países mineros, y especialmente frente a su principal competidor, Perú, “cuyas autoridades nacionales y regionales sí son capaces de proyectar su riqueza minera con visión estratégica”.

“La minería chilena, en cambio, hoy se está convirtiendo en un dinosaurio. Vemos, por ejemplo,  que hoy es sólo un sector dedicado al simple movimiento de tierras. Es cierto que ha aplicado innovación y automatización, y que muestra un adecuado desarrollo tecnológico en diversas áreas extractivas, pero no en escala suficiente. Además, el Estado, incluyendo a los poderes Ejecutivo y Legislativo, no tiene voluntad para impulsar una real modernización competitiva del sector, más allá de preocuparse por impuestos más o impuestos menos”, enfatiza el experto.

“Hoy vemos -agrega- como casi no hay proyectos nuevos, salvo reposiciones y ampliaciones. Y tampoco hay recursos o interés en realizar nuevas exploraciones. Si seguimos con esa política corta de vista, en 20 años más estaremos sumidos en la pobreza y viendo como los demás países mineros de América Latina, incluyendo a Perú, Ecuador, México y Argentina, nos habrán superado en todo”.


Aguda ralentización

El diagnóstico de anquilosamiento minero, que comparten la mayoría de los especialistas, es refrendado por la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), cuyo más reciente informe detalla que la meta de producir 6 millones de toneladas anuales de cobre se alcanzará recién en 2019. Es decir, con un retraso de cinco años, respecto de las previsiones que se hacían a comienzos de la presente década.

Escenario que se basa principalmente en la falta de nuevos proyectos de inversión, motivados por la pérdida de incentivos tributarios y la creciente alza de restricciones que enfrentan las empresas, tanto chilenas como extranjeras, para concretar iniciativas.

De hecho, el catastro de inversión de proyectos mineros 2018 – 2027, elaborado por Cochilco, presenta sólo 44 iniciativas, avaluadas en US$ 65.747 millones.

Según se expresa en dicho informe, los principales ajustes se derivan de la puesta en marcha de sólo siete iniciativas en 2017, de las 47 consideradas en el catastro anterior, lo cual se tradujo en una reducción inversional de US$ 1.948 millones. Esta caída fue producto de optimizaciones de CAPEX de ciertos proyectos (inversiones en bienes de capitales), así como por la salida de dos iniciativas de minerales industriales, en busca de mejoras en sus ingenierías. De todos modos, el escenario se habría equilibrado un poco, de acuerdo con las conclusiones del reporte, con el ingreso de seis nuevos proyectos avaluados en US$ 5.902 millones.

Para los directivos de Cochilco, este escenario de cautela en la inversión minera “es señal inequívoca de un año de estabilización en la industria, con miras a crecer en los próximos años, debido a mejoras sustanciales en las condiciones del mercado mundial y del desarrollo económico de nuestro país”.

“Lo anterior se observa de mejor manera, al analizar aquellos proyectos con mayor probabilidad de materializarse en los plazos presupuestados”, enfatizan las autoridades.

El grupo de iniciativas más significativas, corresponde a las de condición base y probable. Este suma 25 proyectos que corresponden a 55,1% del total de la cartera, equivalentes a US$ 36.257 millones.

A su vez, los proyectos de condición posible y potencial (los más propensos a verse afectados por los vaivenes del mercado internacional), suman 19 iniciativas, que corresponden a 44,9% del total de la cartera, valoradas en US$ 29.490 millones.


En detalle

Dentro del actual catastro de inversiones mineras en Chile, es posible determinar tres escenarios macro:

• Anterior a 2018: Corresponde a inversiones materializadas hasta diciembre de 2017, en proyectos que aún no se ponen en marcha. Abarca un total de US$ 10.501 millones, equivalentes al 16 % de la cartera.

• Corto y mediano plazo: Reúne las 37 iniciativas que se materializarían durante el período 2018 – 2022. Totalizan US$ 42.748 millones, equivalentes al 65% de la cartera.

• Largo plazo: Considera las siete iniciativas que se materializarán en el período 2023 – 2027, que totalizan US$ 12.498 millones, equivalentes al 19% de la cartera.

Este escenario macro registró los siguientes cambios durante los últimos 12 meses:

1. Se pusieron en marcha siete proyectos considerados en la cartera 2017, por un total de US$
2.286 millones.

2. Dos proyectos salieron por reestructuración:
• Cerro Blanco, avaluado en US$ 380 millones (rutilo y feldespatos). Según Cochilco existen grandes posibilidades de ser retomado, luego de la adquisición de la compañía estadounidense White Mountain Titanium por un grupo financiero extranjero.
• Arbiodo, de capitales nacionales, y avaluado en US$ 396 millones (yodo). Problemas con sus concesiones y uso de suelo, lo paralizaron hasta nuevo aviso.

3. Se incorporaron seis proyectos nuevos por un valor de US$ 5.902 millones
• Collahuasi Instalaciones Complementarias a 170 Ktpd (cobre), por US$ 302 millones.
• Continuidad Operacional Zaldívar (cobre), por US$ 100 millones.
• Nueva Unión Fase II y III (Cobre), por US$ 3.700 millones
• Salares Norte de Gold Fields (oro), avaluado en US$ 1.000 millones.
• Ampliación de Carbonato de Litio a 180 Ktpa (litio), iniciativa brownfield de SQM Salar, por US$ 450 millones.
• Producción de Sales Maricunga (litio), iniciativa greenfield de la empresa SIMCO SpA, perteneciente al Grupo Errázuriz, por US$ 350 millones.

4. Dieciocho iniciativas no sufrieron modificaciones respecto de 2017, avaluadas en US$ 21.898

5. Cinco proyectos mantienen sus fechas de materialización y no cambian su condición, pero modifican sus montos de inversión:
• Los proyectos estructurales de Codelco, que ajustan a la baja sus inversiones en US$ 1.790 millones.
• El grupo “Otras inversiones de Codelco” genera un aumento neto de US$ 1.039 millones para el próximo quinquenio, respecto de la cartera anterior.

7. Siete iniciativas postergaron su fecha prevista de puesta en marcha entre uno y dos años avaluadas en US$ 9.916 millones. Estos cambios no modifican su condición de materialización, ni el monto de la inversión presupuestada.

8. Cinco iniciativas muestran modificaciones en su condición de materialización, valor y/o plazos de puesta en marcha. Los cambios de estas iniciativas generan una disminución neta inversional de US$ 1.197 millones.

El cobre sigue siendo mayoritario

Como ya es tradicional en el ADN minero nacional, el cobre sigue siendo el principal protagonista de la cartera de inversiones sectoriales. Abarca, en total, 32 iniciativas en distintas fases de desarrollo, con una participación del 89,9% y un monto de inversión de US$ 59.103 millones.

Si bien, este monto es inferior al registrado en 2017 (36 iniciativas por US$ 59.235 millones), los especialistas de Cochilco destacan que el aporte productivo del actual grupo de proyectos cupríferos “es el mayor registrado en los últimos tres años, luego de la fuerte caída inversional registrada en 2014”.

Dentro de este sector, el subgrupo más relevante es el de proyectos “con mayor probabilidad de materializarse”, que considera 25 iniciativas en condición base y probable, valorizado en US$ 36.257 millones. De estos destacan:

• 14 proyectos en condición base, avaluados en US$ 21.931 millones, donde Codelco sigue siendo el actor predominante con 68,8% de la inversión.

• 11 proyectos en condición probable, tasados en US$ 14.326 millones, donde la gran minería privada es la de mayor importancia, con 91% del total de inversión en esta condición.

A su vez, el subgrupo de iniciativas cupríferas “con menor probabilidad de materialización”, incluye 19 proyectos por un total de U$ 29.490 millones. Entre estos se consideran los siguientes:

• 12 proyectos en condición posible, estimados en US$ 10.135 millones, donde Codelco y la gran minería privada alcanzan, en conjunto, 59,5% de la inversión.

• 6 proyectos en condición potencial, valorados en US$ 19.355 millones, donde la gran minería del cobre posee un 63% de participación.

De todas estas iniciativas cupríferas, 52,8% corresponde a proyectos nuevos; y el 47,2% restante, a reposición y expansión.

A su vez, 60,2% se encuentra en proceso de desarrollo de factibilidad, mientras que el 33,4% ya se está ejecutando.

Del mismo modo, 63,7% de la cartera de proyectos en la minería del cobre se materializará dentro de los próximos cinco años, mientras que sólo seis iniciativas quedarán para el quinquenio siguiente.

Otro antecedente importante, de acuerdo con los estudios de Cochilco, radica en que 73,3% de las iniciativas buscan una producción de concentrados de cobre, en desmedro de la producción de cátodos SX-EW vía lixiviación. Ello, a juicio de los especialistas de la Comisión, destaca “el cambio en la estructura productiva del sector cuprífero del país (sin considerar el 11,6% de proyectos que buscan producir óxidos y sulfuros)”.

Sin embargo, este escenario de moderado optimismo no oculta la preocupante falta de proyectos Greenfield. De las iniciativas catastradas por Cochilco sólo el 38,7% pertenecen a este grupo, fortaleciendo su tesis de que hoy “gran parte de los proyectos sólo buscan mantener las actuales operaciones activas, más que añadir nueva producción al perfil productivo nacional, no sólo en cobre, sino también en oro, litio y minerales industriales”.

Obras emblemáticas

Dentro de la actual cartera de inversiones mineras nacionales, el proyecto más emblemático y trascendente es Chuquicamata Subterránea, de Codelco, que transformará la mina a cielo abierto más grande del mundo, en un yacimiento bajo tierra con un costo de US$ 5.500 millones. Esta obra de ingeniería inédita en el mundo actualmente tiene más de 65% de avance, lo que equivale a 123 km de túneles, de los 140 km considerados en total. Se estima que iniciará sus operaciones en julio de 2019. La nueva mina subterránea coexistirá con el yacimiento a cielo abierto hasta 2021, plazo en que Chuquicamata, por seguridad, no podrá seguir explotándose en su superficie. Se espera que, una vez en plena operación, aporte anualmente US$ 500 millones al país.

Un proyecto emblemático del sector privado, actualmente en operaciones, es la Fase V de Escondida, que permitió la instalación de una tercera unidad concentrado de cobre. La iniciativa, denominada Proyecto de Crecimiento Orgánico Uno, tuvo un costo estimado de US$ 4.200 millones y otorgó al yacimiento una capacidad de procesamiento de cobre mayor al de cualquier otra mina (422 ktpd1). La obra requirió 60 millones de horas de trabajo e involucró a 9.200 personas durante su período de máxima construcción. Con su operación, más la segunda planta de desalinización en Puerto Coloso, Escondida logró compensar la disminución del ley del mineral, contribuyendo a la recuperación de la producción nacional de cobre en el mediano plazo.

Otro proyecto privado interesante y de grandes volúmenes es NuevaUnión, que la firma canadiense Goldcorp lleva adelante en asociación con sus compatriotas de Teck. Durante el tercer trimestre de este año ingresará su estudio de impacto ambiental (EIA), para comenzar la construcción en 2020. Este nuevo yacimiento de cobre, oro y molibdeno, se ubica en la provincia del Huasco, en la Región de Atacama y contempla una inversión de US$ 3.500 millones; con una vida útil estimada de, al menos, 32 años. Se explotará en tres etapas. La primera comenzará en Relicho, a 2.000 metros sobre el nivel del mar, para posteriormente avanzar hacia la transición en La Fortuna, que se explotará por 12 años, y luego volver a la zona de Relincho, una vez que se agote La Fortuna.

Goldcorp, también impulsa el proyecto Norte Abierto, que une los dos depósitos de oro y cobre Cerro Casale y Caspiche, en la Región de Atacama. El plan incluye la actualización del modelo geológico para Casale, Caspiche y Luciano -un nuevo depósito satélite de óxido-, al tiempo que también se busca completar los estudios de ingeniería sobre energía, métodos de minería y metalurgia. Según explican en Goldcorp, este año se destinará cerca de US$ 20 millones en exploración.

En tanto, la comisión de Evaluación Ambiental de Coquimbo ya autorizó el Proyecto de Infraestructura Complementaria de Minera Los Pelambres, que representa inversiones por US$ 1.100 millones aproximadamente. Según explican en Antofagasta Minerals, La iniciativa contempla sumar un molino SAG y un molino de bolas al actual sistema de molienda de nueve molinos, y seis celdas de flotación a las 49 que operan actualmente. Dicho equipamiento permitirá hacer frente a las nuevas condiciones de dureza que presenta el mineral de Los Pelambres. Asimismo, el proyecto incorpora la construcción de una planta desalinizadora de osmosis inversa de respaldo, ubicada en las instalaciones portuarias de la Compañía en Los Vilos, la que entraría en operación en períodos de escasez hídrica. Con estos cambios se proyecta que Minera Los Pelambres mantenga la capacidad de procesamiento de mineral para alcanzar la tasa ambientalmente autorizada de 210.000 ton/día. la Región de Atacama.

 

Radiografía regional

Según los datos recopilados por Cochilco, la minería del cobre concentra el 89,9% de la inversión del total de la cartera de inversiones regional, con 28 iniciativas distribuidas entre Codelco, la gran y mediana minería del cobre, y proyectos de plantas metalúrgicas, tanto estatales como privadas.

La mayor parte de la inversión cuprífera se encuentra en Antofagasta, y el 63,9% de la misma se encuentra con mayor probabilidad de materializarse en los plazos estimados por sus propietarios (proyectos base + probable), con siete iniciativas valoradas.

Atacama se ubica en segundo lugar, aunque el 71,8% de sus proyectos se encuentra con menor probabilidad de materializarse en los plazos estimados (proyectos posible + potencial).

Las regiones de O´Higgins y Valparaíso, mantienen el tercer y cuarto lugar en inversión cuprífera, respectivamente. La primera con 97,2% de la inversión con mayor probabilidad de materializarse en los plazos acordados; y la segunda, con sólo un 44,9% de la inversión en condición base y probable.

Ambas regiones son impulsadas particular y especialmente por Codelco, y sus proyectos son enfocados en el crecimiento divisional y mejoras a nivel medioambiental.

Tarapacá se mantiene en la quinta posición gracias a los proyectos Quebrada Blanca Hipógeno y Collahuasi Instalaciones Complementarias a 170 ktpd; ambos en condición probable y ad portas de comenzar sus labores de construcción.

En último lugar, pero no menos importante, se encuentra Coquimbo, con una cartera aún en proceso de estudios de ingeniería y con menor probabilidad de materializarse en los plazos estimados por sus propietarios (51,7% en condición posible y potencial).

Otros sectores de la minería abarcan 10,7% del total de la cartera inversional 2018 – 2027, con 12 proyectos, ubicados entre las regiones de Tarapacá y Coquimbo.

Los montos de sectores como oro, hierro, litio y minerales industriales se concentran en las condiciones posible y potencial, totalizando siete iniciativas y 86,2%, demostrando que aún los sectores distintos a la minería del cobre poseen más riesgos de materializarse en los plazos presupuestados en sus ingenierías.

Diversidad de orígenes

A pesar de los malos auspicios y restricciones, aún existe un grupo importante de empresas trasnacionales que invierten en Chile, tanto como propietarios directos de las compañías operadoras de los proyectos, como socios de las primeras.
En el catastro 2018 – 2027 de Cochilco, la inversión proviene de 11 países, liderada por Chile, siendo Codelco y Antofagasta Minerals los actores principales. En conjunto ambos poseen 82% de la participación nacional.

En segundo lugar se encuentra Canadá, siendo los principales inversionistas Teck, Goldcorp y
Capstone Mining, que reúnen 84,5% de participación proveniente de dicho país.

En la tercera posición se encuentra Australia, representado mayoritariamente por BHP Billiton, que a través de su proyecto Spence Growth Option, es responsable del 78,6% de la inversión australiana.

EE.UU., a través de Freeport McMoRan y su proyecto el Abra Mill (89,5% de la inversión estadounidense), se ubica en cuarta posición; mientras que Japón ocupa la plaza número cinco, siendo Sumitomo responsable del 59,4% de la inversión nipona para los próximos diez años.

Otros países como Reino Unido, Polonia, Sudáfrica, Corea, Taiwán y Suiza alcanzan en conjunto, 5% de participación.