Esteban Molina Díaz: Presidente nacional de ANSCO participó en Consejo Asesor Minero de la Universidad Central de Chile
diciembre 23, 2018
Las gigantescas cifras tras la ingeniería minera: Proyectos que hacen contener el aliento
diciembre 26, 2018

Etapas de los proyectos mineros: Claves para extraer la riqueza minera nacional

Explotar los tesoros geológicos implica una serie de procesos que no sólo demandan años de estudio, diseños y ejecución de obras de gran envergadura, sino que también exigen planificar en detalle la vida, apogeo y muerte de los yacimientos, para no perjudicar al medio ambiente.

Explotar la riqueza geológica de un “país minero” como Chile hoy nos parece algo muy cotidiano. Quizás porque, ante la “naturalidad” de un proceso que ya es esencial para la economía nacional, todos pensemos como el popular personaje Papelucho, quien soñaba con ser un científico que fabricara bombas con las cuales podría volar trozos de la Cordillera, para así recoger las piedras y metales preciosos sembrados en sus entrañas…

Pero, más allá de la sencilla ingenuidad del personaje de Marcela Paz, la actividad minera forma parte de una compleja red de variables que deben conjugarse armónicamente para que se desarrolle en forma eficiente y exitosa.

Se requiere, naturalmente, de la existencia geológica de especies minerales valiosas para las actividades comerciales humanas, y, además, de un mercado que demande su consumo.

Y si bien, la extensa y variada riqueza subterránea de un país como Chile – donde abundan el cobre, el oro, la plata, el litio, el hierro, las tierras raras y otros elementos menos conocidos, parece tan fácil de explotar- la minería, en sí misma, tiene características especiales y extremadamente complejas, que no son comparables con ninguna otra actividad económica tradicional, debido al ambiente geológico de los depósitos minerales.

En primer lugar, los especialistas del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Chile nos recuerdan que debemos considerar que el mineral (sea cobre, plata, litio o cobalto) no se encuentra en estado puro en la naturaleza, sino que sólo existen “especies minerales” en determinada concentración.

Esta característica precisamente hace imposible cumplir el sueño de Papelucho, pues aunque voláramos el mismo corazón de la Cordillera nunca encontraríamos rocas brillantes susceptibles de ser comercializadas directamente.

Por ende, lo que conocemos como “mineral” es un concepto netamente económico que nace de su mayor o menor concentración en la “roca madre”.

De este modo, cada empresa minera define su “propio mineral de interés” a partir de una ley de corte. Este concepto se refiere a la mayor o menor concentración de minerales en la roca madre, y es el punto de partida fundamental para cualquier proyecto, dado que permite establecer la relación de costos para la factibilidad y cuantía de cualquier explotación.

Según explican los expertos de la Universidad de Chile, la propia naturaleza de los depósitos minerales afecta directamente el devenir del negocio minero, debido a las siguientes complejidades:

• Son inicialmente desconocidos, es decir, hay que encontrarlos.
• Son fijos en tamaño y, por ende, están sujetos a agotamiento.
• Son variables en calidad, lo cual implica rentabilidad riesgosa.
• Son fijos en ubicación, lo que se traduce en alta inversión y costos asociados.

A partir de este marco conceptual – natural, el negocio minero se define a sí mismo de acuerdo con las siguientes variables:

• Es de duración finita.
• Es geográficamente estático.
• Tiene prolongados períodos de pre inversión y construcción.
• Es intensivo y de alto riesgo en capital.
• Requiere de personal altamente calificado.
• Tiene productividad decreciente en el tiempo.

Etapas

Para que un “depósito mineral” se defina como un “yacimiento” y luego como “mina”, se requiere de la conjugación de factores complejos que consideran manejo de altos volúmenes de capital; ejecución de diversos trabajos en prolongados períodos; geolocalización exacta; rigurosidad profesional; sustentabilidad y, por cierto, el esfuerzo de un gran equipo humano.

Las principales etapas de todo proyecto son:

• Prospección.
• Exploración.
• Evaluación del proyecto (estudio de factibilidad).
• Desarrollo y construcción.
• Producción o explotación.
• Cierre de faenas.

La prospección consiste en localizar anomalías geológicas en la corteza terrestre, donde, posiblemente, pueda existir un depósito mineral. Su objetivo es lograr conocimiento general de un área de interés geológico. Las técnicas más usadas para realizar prospecciones mineras son:

• Planos de geología regional.
• Mapas, publicaciones, cartografía de minas antiguas y presentes.
• Geoquímica.
• Geofísica.
• Fotografías aéreas e imágenes satelitales.

En esta etapa se desconoce tanto el tamaño del depósito mineral como su valor. Su única finalidad es encontrar aquel punto de la corteza donde se detecte presencia de minerales en cantidad suficiente, como para hablar de una “anomalía” que pueda explotarse con fines comerciales.

La exploración establece las dimensiones exactas y el valor del depósito mineral encontrado. Su objetivo es lograr conocimiento detallado de dicho depósito, pero limitado a un área más restringida. Las técnicas más usadas son:

• Sondajes diamantinos.
• Muestreos de túneles, zanjas, caminos.

En esta etapa se genera un modelo geológico (génesis), y otro de recursos (inventario de minerales) del depósito.

A partir de estas modelaciones se toma la decisión de continuar o no con el proyecto, sobre la base de un estudio de pre-factibilidad que considera dos escenarios posibles: Si el resultado técnico – económico es negativo se detiene el proceso; pero si es positivo, estamos en presencia de un “yacimiento”, y la compañía decidirá si invierte en las siguientes etapas.

La evaluación, tiene como objetivo realizar un estudio técnico – económico o “Estudio de Factibilidad del Proyecto”. Éste se divide en:

• Selección del tamaño de la mina y la planta.
• Selección del método de explotación y procesamiento.
•Determinación de las reservas (recursos económicamente explotables).
• Plan Minero (desarrollo – extracción – producción).
• Determinación del equipamiento e infraestructura.
• Determinación de inversiones.
• Determinación de costos de operación y comercialización.
• Determinación de flujo de caja y rentabilidad.
• Aspectos legales (propiedad, agua, energía y accesos)
• Aspectos sociales.
• Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

Este último es de suma importancia, pues debe demostrar a la autoridad que las operaciones que se realizarán no alterarán el entorno, y que los residuos producidos no contendrán elementos nocivos más allá de los límites máximos establecidos por ley.

Si el Estudio de Factibilidad es positivo, entonces estamos en presencia de  un proyecto minero. En este punto, la empresa ya puede tomar la decisión final de invertir, sólo si:

• Las condiciones políticas e impositivas del país están claras.
• El resultado económico del estudio de factibilidad es atractivo, de acuerdo con diferentes escenarios de precios de los metales contenidos.
• Tiene aprobado el EIA.
• Tiene saneada legalmente las propiedades mineras y superficiales.

El desarrollo y construcción, tiene como objetivo desarrollar los trabajos necesarios para alcanzar el cuerpo mineralizado y asegurar el envío sostenido del mineral a la planta de procesos.

En las minas a cielo (o rajo) abierto, en esta etapa se realiza un trabajo llamado pre-stripping, que consiste en extraer la roca sin valor comercial (estéril) que cubre las reservas minerales.

Normalmente, en forma paralela se realiza también la etapa de construcción, destinada a establecer las instalaciones para diversas faenas entre las que destacan:

• Extracción (chancadoras, taller de mantención de equipos, etc.).
• Procesamiento (planta).
• Transporte (caminos, carreteras, vías férreas, puertos y accesos en general).
• Abastecimiento energético (líneas de alta tensión, plantas generadoras).
• Alojamiento y atención del personal (campamentos, casinos, oficinas,  policlínicos, etc).

El desarrollo y construcción deben finalizar al mismo tiempo para no tener infraestructura productiva ociosa. En este punto, el proyecto está en condiciones de comenzar su normal puesta en marcha.

La producción o explotación, tienen como objetivo iniciar la alimentación sostenida del mineral a la planta de procesamiento, de acuerdo con los requerimientos establecidos en los planes de producción. Sus principales procesos son:

1. Extracción: Se extrae la roca desde la mina para enviarla a la zona de procesamiento (si contiene mineral) o de botaderos (si es estéril). En la extracción de roca se utilizan dos subprocesos: a) Perforación y tronadura; b) carga y transporte del material a sus destinos.

2. Procesamiento: En esta fase el mineral se somete a varios procesos cuya finalidad es aumentar su concentración (contenido metálico), de modo tal de permitir su venta, o bien, prepararlo para el proceso de fundición y refinación.

El procesamiento puede realizarse mediante la reducción de tamaño por métodos físicos (para liberar las partículas metálicas desde la roca), o por aumento en la concentración de los metales a través de métodos físico – químicos.

Existe gran diversidad de procesamientos metalúrgicos, dependiendo de las características del mineral. Si se trata de sulfuros (que contienen azufre), se realiza mediante “Flotación”; y si son óxidos (que contienen oxígeno), se realiza mediante “Lixiviación”.

3. Fundición: Radica en la separación de los metales contenidos en los concentrados producto de los procesos anteriores. De este proceso se obtienen metales en forma impura, con contenidos altos de metales.

4. Refinación: Consiste en la obtención de los metales en un estado de pureza tal, que están aptos para su transformación industrial. Por ejemplo, cátodos de cobre y lingotes de oro. Este proceso puede realizarse a fuego (refinación piro metalúrgica o por electro – obtención EW).

El cierre, consiste en preparar y ejecutar las actividades necesarias para restaurar las áreas afectadas por la explotación minera. Generalmente es una etapa ya diseñada desde el comienzo del proyecto.

Hasta la fecha el único cierre de minas registrado en Chile fue el del yacimiento El Indio, en la región de Coquimbo, producto de un acuerdo voluntario entre la empresa propietaria Barrick Gold Corporation , las autoridades y comunidades del Valle del Elqui.

En este caso, la empresa implementó las siguientes estrategias:

• Desmantelamiento de instalaciones.
• Recuperación de geo-formas.
• Compactación del terreno.
• Reforestación (en zonas puntuales).
• Monitoreo permanente y tratamiento de efluentes de la mina.

Este cierre tuvo estándares medioambientales únicos para la minería chilena y demandó una inversión aproximada de US$ 70 millones.